En este momento de inicio de la JMJ, nos hemos acercado a S. Mª Carmen Canales, Consejera general de Pastoral Juvenil de las FMA, para hacerle algunas preguntas cuyas respuestas nos ayudarán, sin duda, a entrar en el clima de esta gran fiesta de fe y de vida de los jóvenes.
Son muchos los jóvenes que de numerosos países inician la ruta hacia Madrid. ¿Según tú, cuál es la razón que les mueve a querer vivir esta experiencia?
Sr. Carmen Canales: Después de mi participación en estas JMJ XXVI te podría decir con mucha más certeza por qué los jóvenes, se han puesto en camino. Con todo, habiendo vivido la JMJ de Colonia y preparado la de Sidney y Madrid te podría decir que son varias las razones que motivan a tantos jóvenes a participar en un viaje que no les es fácil. Muchos han tenido que duplicar el propio trabajo para poder costear el viaje y la inscripción. Esto nos dice ya que hay razones fuertes que han acompañado la constancia en la preparación, el esfuerzo en la reflexión y la decisión en emprender la experiencia.
Te indico tres razones. En primer lugar los jóvenes han sentido la necesidad de responder a la invitación que Benedicto XVI les ha dirigido expresamente en su mensaje: “Con profunda alegría, os espero a cada uno personalmente”. Han sido 26 Jornadas Mundiales en las que tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI, con el testimonio de sus vidas, no han defraudado a los jóvenes y esta es una razón que les ha motivado a ponerse en camino.
Los jóvenes creen en el valor del encuentro, y es la segunda razón, es que deciden desplazarse desde el propio país para, con otros jóvenes, caminar, escuchar, rezar y celebrar por las calles de Madrid. Muchos han experimentado en encuentros informales o virtuales que las propias convicciones maduran, que proyectan la vida y construyen esperanza. Encontrarse para los jóvenes es descubrir puntos de apoyo que les permiten afianzarse en lo que creen y esperan.
Hay una tercera razón que les mueve a participar en las JMJ y es la búsqueda. En estos días estamos asistiendo a la peor sequía en los últimos 50 años con la declaración de hambruna en algunos países del Cuerno de África. Son incontables los niños y jóvenes madres que en estos lugares mueren de hambre y sed, mientras que, en países del bienestar como se suele decir, hay sed y hambre de Dios y los jóvenes se han puesto en camino buscando donde está la fuente que mana y sacia. En Colonia en la XX JMJ la sed venía saciada por el mensaje de Mt 2, 2: “Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”. En Sidney (Australia) 200.000 jóvenes saciaron su sed abriéndose a la promesa de Jesús a los apóstoles: “Vosotros recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros y seréis mis testigos” (Hch, 1,8). Este año algo más de un millón de jóvenes quieren fundamentar su sed y hambre: arraigándose y edificándose en Cristo y manteniéndose firmes en la fe (cf Col. 2,7).
¿De qué manera un acontecimiento como las JMJ puede fortalecer la experiencia de fe en la vida de los jóvenes?
Sr. Carmen Canales: Los jóvenes que participan en estas jornadas, como en otros eventos continentales o mundiales a nivel juvenil, no suelen hacerlo por vivir turismo barato. Hay en ellos una inquietud que les mueve, que les hace vivir con intensidad el encuentro y que al final pueden confesar el cambio interior que han experimentado. Recuerdo en estos últimos años, al terminar un encuentro europeo, una de las jóvenes participantes escribiéndome me decía: “Gracias de corazón por todo, te tendré informada de mis próximos pasos como cristiana y como ciudadana. Creo que he respirado tanta santidad que puedo regalar a muchas personas. Mi corazón se ha abierto mucho más y la mente está madurando un sueño que hasta ahora estaba muy dentro de mí y me cuesta trabajo realizarlo: dedicar la vida a los muchachos… Espero que el Señor me indique el camino”.
Estos encuentros no son fruto de la espontaneidad, estoy convencida de que los responsables de la pastoral juvenil en estos años han ido preparando, a quienes participan y a quienes permanecen en su proprio lugar testimoniando su entrega a otros jóvenes, con experiencias de oración, de encuentros, de un compromiso misionero que se compromete a donar esperanza y acompañar a otros jóvenes a crecer en la fe,
Yo diría que las JMJ son el momento cumbre de una experiencia espiritual en la que muchos jóvenes fuertes o tambaleantes en su fe se ponen a la escucha, en las catequesis, de quienes dan razón de su propia fe; comparten la Palabra; se encuentran con el Dios de la Vida en la experiencia de oración, de silencio y de adoración; celebran los sacramentos en momentos cuidadosamente preparados; se contagian del testimonio de otros jóvenes y adultos que como ellos viven y fortalecen su fe aún en el aparente silencio de Dios.
El protagonista de estas jornadas es Jesucristo y los jóvenes están abiertos para acercarse a Él, entonces ¿cómo no es posible crecer, para mantenerse firmes en la fe?
El Papa invita a la radicalidad de la fe fundada en Cristo, ¿dónde y cómo pueden afianzar los jóvenes su vida evangélica?
Sr. Carmen Canales: Nos bastaría con leer el mensaje del Papa para estas jornadas o el que dirige en muchos otros encuentros a los jóvenes para encontrar un claro itinerario espiritual y de crecimiento en la vida evangélica.
Sin rebajas y con mucha claridad les indica dónde y cómo poner raíces en la propia vida cristiana. Para esta Jornada Mundial les dice: “La elección de creer en Cristo y de seguirle no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. No os desaniméis, buscad más bien el apoyo de la comunidad cristiana, el apoyo de la Iglesia”. Además el Papa les invita a echar raíces… volviendo a poner la confianza en Dios creando una relación personal con Jesucristo que proporciona un dinamismo nuevo y revela la propia identidad porque es con Él que la vida crece y se realiza en plenitud.
Una metodología explícita de crecimiento la encontramos cuando afirma: “Queridos jóvenes, aprended a ‘ver’, a ‘encontrar’ a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconoced y servir a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda”.
Son muchos los jóvenes presentes en las JMJ del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS), ¿de qué manera el MJS puede ser fermento de santidad juvenil en la Iglesia?
Sr. Carmen Canales: Efectivamente, muchos jóvenes del MJS han respondido a la llamada del Papa. El Papa quiere estar con los jóvenes y los del MJS desean este encuentro porque son miembros activos de la Iglesia destacándose por un servicio específico, en los ambientes de exclusión social, para con los niños, adolescentes y jóvenes más pobres y abandonados.
Los hijos e hijas de Don Bosco y de María Mazzarello no pueden estar ausentes en este encuentro juvenil, es así que unos 7.000 de todo el mundo se han dado cita en Madrid y hermanos y hermanas de estas Inspectorías han abierto sus comunidades para acogerles.
Los jóvenes del MJS se participan en estas jornadas con la certeza de que pueden compartir con otros grupos y movimientos, no sólo la alegría y la fiesta del encuentro, sino una gran experiencia espiritual, que llevan en vasos de creta, pero que es reconocida en la Iglesia como un don de Dios a la Familia Salesiana para la juventud, esta es la Espiritualidad Juvenil Salesiana. Don Bosco y María Mazzarello, nos han confiado un proyecto de espiritualidad para vivirlo y darlo a conocer en la Iglesia. Estas jornadas son una oportunidad para que jóvenes, Salesianos, Hijas de María Auxiliadora y otros miembros de la Familia salesiana de todo el mundo, presentes en Madrid, manifiesten con la vida y la experiencia que son hijos e hijas de un Santo que en el centenario de la muerte, el Papa Juan Pablo II lo proclamó como un “maestro de espiritualidad juvenil”. Los jóvenes del MJS en la JMJ XXVI no sólo pueden comunicar que es posible la santidad sino que son testigos que en los ambientes educativos de los Salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora la santidad tiene nombre y rostro de jóvenes.
¿Tienes un sueño y un deseo para los jóvenes que participarán en las JMJ?
Sr. Carmen Canales: Si, tengo muchos pero he de concretarlo en algunos. Me encantaría que en estas jornadas, los jóvenes, descubrieran que es en Jesucristo en quién merece la pena apoyar las propias certezas. Gozaría muchísimo si los participantes hacen experiencia de un encuentro sereno y profundo con el Dios de Jesucristo que les ama inmensamente. Disfrutaría viendo como ni el miedo, ni el temor les condiciona para responder con generosidad al proyecto de Dios en sus vidas incluso a una vida de especial consagración religiosa y rezaré para que todos al volver a sus países puedan dar testimonio de que son “AMIGOS FUERTES DE DIOS”. De esta manera podrán continuar creciendo “FIRMES EN LA FE”.